Nacional

Bachelet retira su candidatura a la ONU tras perder respaldo y quedar al borde de un veto

La expresidenta Michelle Bachelet anunció este sábado que no continuará con su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, luego de una pronunciada caída en los sondeos informales realizados entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.

La decisión pone término al intento de la exmandataria por convertirse en la primera persona chilena y la primera mujer en encabezar la ONU desde su fundación, en 1945.

Bachelet comunicó su retiro mediante un video difundido en sus redes sociales, un día después de conocerse el resultado de la tercera votación informal, en la que consiguió solamente un respaldo, 11 votos en contra y tres abstenciones o pronunciamientos “sin opinión”.

“Algunos creerán que no eran los tiempos para una candidatura como la que quise representar, cuando los vientos soplan fuerte, con principios como el multilateralismo y el derecho internacional permanentemente transgredidos”, señaló.

La exmandataria también mencionó la negación del cambio climático y los riesgos que enfrentan la democracia y los derechos humanos, ejes que buscaba colocar en el centro de su eventual gestión.

De seis respaldos a un solo voto

La candidatura comenzó formalmente con un resultado competitivo, pero perdió rápidamente viabilidad dentro del Consejo de Seguridad.

En el primer sondeo, realizado a fines de julio, Bachelet obtuvo seis votos para “alentar” su candidatura, cinco para “desalentarla” y cuatro sin opinión. El resultado la dejó en la cuarta posición entre los postulantes.

Durante la segunda consulta, efectuada el 21 de agosto, sus respaldos cayeron a dos, mientras recibió seis rechazos y siete votos sin opinión. Descendió entonces hasta el séptimo lugar.

El tercer escrutinio terminó de cerrar su camino: un voto favorable, 11 contrarios y tres sin opinión. La expresidenta quedó penúltima entre los ocho candidatos que permanecían en carrera.

La secuencia muestra que su retiro no respondió a un traspié aislado, sino a un deterioro sostenido:

  • Primer sondeo: seis respaldos, cinco rechazos y cuatro sin opinión.
  • Segundo sondeo: dos respaldos, seis rechazos y siete sin opinión.
  • Tercer sondeo: un respaldo, 11 rechazos y tres sin opinión.

En menos de dos meses, Bachelet perdió cinco de sus seis votos favorables y más que duplicó los pronunciamientos negativos.

La sombra de un veto

Para ser recomendado por el Consejo de Seguridad, un candidato necesita al menos nueve de sus 15 votos y no puede ser rechazado por ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.

En las primeras consultas, las papeletas no permiten conocer si los rechazos provienen de países permanentes o electos. Más adelante, el proceso utiliza papeles de colores distintos para revelar si existe un eventual veto.

La magnitud del último resultado —11 votos para desalentar su candidatura— hacía prácticamente imposible alcanzar los nueve respaldos necesarios. También aumentaba la probabilidad de que entre los rechazos existiera al menos uno proveniente de una potencia con poder de veto.

Ese último punto no ha sido confirmado oficialmente, pero constituye una inferencia razonable a partir de la votación y de las señales diplomáticas previas. Informaciones sobre el proceso ya señalaban indicios de oposición entre los miembros permanentes.

El retiro del respaldo de Chile

Uno de los golpes decisivos ocurrió el 24 de marzo, cuando el Gobierno del presidente José Antonio Kast retiró el patrocinio oficial de Chile a la candidatura.

La postulación había sido presentada por la administración de Gabriel Boric y contaba también con el respaldo de Brasil y México. Tras el cambio de gobierno, la Cancillería chilena argumentó que la dispersión de candidaturas latinoamericanas y las diferencias con actores relevantes hacían inviable su éxito.

La decisión significó que las embajadas y representaciones diplomáticas chilenas dejaron de promoverla ante otros gobiernos. Aunque México y Brasil mantuvieron su respaldo, Bachelet pasó a competir sin el apoyo del Estado cuya Presidencia ejerció en dos ocasiones.

En una elección construida mediante negociaciones reservadas, apoyos cruzados y gestiones diplomáticas de alto nivel, perder la maquinaria exterior del propio país debilitó severamente sus posibilidades.

México decidió mantener su apoyo y destacó la trayectoria de Bachelet como expresidenta, exdirectora ejecutiva de ONU Mujeres y exalta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Brasil también continuó respaldándola, pero ese apoyo no consiguió evitar la pérdida de votos.

Una región sin candidatura común

Bachelet también enfrentó la fragmentación de América Latina y el Caribe. En lugar de levantar una postulación única, la región presentó varios aspirantes con trayectorias internacionales relevantes.

Entre ellos aparecieron Rebeca Grynspan, de Costa Rica; Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana; Rafael Grossi, de Argentina, y María Fernanda Espinosa, de Ecuador.

El tercer sondeo confirmó que la competencia se había concentrado en Grynspan y Rodrigues-Birkett. La costarricense obtuvo nueve respaldos, cinco rechazos y un voto sin opinión, mientras la diplomática guyanesa recibió ocho apoyos, seis votos contrarios y una abstención.

Ambas candidaturas respondían también a dos aspiraciones presentes dentro de la organización: que la próxima Secretaría General corresponda a América Latina y el Caribe, y que por primera vez sea ocupada por una mujer.

Bachelet ya no era, por lo tanto, la única representante capaz de encarnar esos criterios. A diferencia de la chilena, Grynspan y Rodrigues-Birkett llegaron a septiembre conservando un número significativo de respaldos.

Una candidatura con trayectoria, pero sin coalición suficiente

Las credenciales internacionales de Bachelet eran uno de sus principales activos. Además de gobernar Chile entre 2006 y 2010 y entre 2014 y 2018, fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Su experiencia le permitía presentarse como una figura vinculada al multilateralismo, la igualdad de género, los derechos humanos y las políticas sociales.

Sin embargo, la elección del secretario general no se resuelve mediante una evaluación pública de antecedentes. Es una negociación política en la que influyen las relaciones entre las potencias, los equilibrios regionales, los conflictos internacionales y la disposición de cada candidato para generar consensos entre gobiernos con intereses contradictorios.

En ese terreno, Bachelet llegó debilitada por cuatro factores: la falta de respaldo de su propio Gobierno, la dispersión del voto latinoamericano, el crecimiento de candidaturas rivales y un nivel de rechazo incompatible con las reglas del Consejo de Seguridad.

Su salida evita prolongar una candidatura que ya no tenía una ruta matemática ni diplomática clara para triunfar. También permite que Brasil y México reevalúen su posición ante la etapa decisiva del proceso.

El difícil camino hacia la primera secretaria general

António Guterres concluirá su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026. El Consejo de Seguridad deberá recomendar un nombre a la Asamblea General, que realizará la designación formal.

Ninguna mujer ha ocupado la Secretaría General durante los más de 80 años de existencia de Naciones Unidas. La retirada de Bachelet reduce las alternativas, pero no termina con esa posibilidad: Grynspan y Rodrigues-Birkett continúan entre las principales aspirantes.

La exmandataria abandona la competencia invocando un escenario internacional adverso a los principios que buscaba representar. Los números entregan una explicación más inmediata: su candidatura perdió apoyos en cada votación, acumuló 11 rechazos y quedó sin el patrocinio diplomático de Chile.

La experiencia internacional y el reconocimiento de su trayectoria no fueron suficientes. En la política de las Naciones Unidas, como en toda elección donde cinco países conservan el derecho a cerrar el camino, el prestigio abre puertas, pero solo una coalición de Estados permite atravesarlas.

Esta noticia aparece primero en: El Periodista

Publicaciones relacionadas